El subconsciente en la música

Hace unos días tuve el placer de activar ciertos resortes que tenía medio aletargados en la cabeza. La culpa, por decirlo de alguna manera, fue de un intensivo de interpretación en una sala del centro de Madrid. «La niña nos ha salido artista» estarán pensando algunos… «Bueno… Sí, pero no», digo yo.

La cuestión es que uno de los agentes principales que nos ayudaron para despertar la bestia creativa que todos llevamos dentro, era, sin duda, la música. No de una forma activa, pues la acción salía de nosotros mismos, pero sí como compañera de viaje. Tanto es así, que después de aquel taller la música se ha convertido casi por accidente en el motor que me impulsa a crear. Me ambiento con canciones y canciones, una detrás de otra, melodías archiconocidas o pequeñas obras que a menudo pasan desapercibidas. En mi caso, todo o casi todo son piezas que forman parte de bandas sonoras de películas. Y así, poco a poco, se va fraguando casi sin querer ,-casi-, un estado de ánimo.

Fue ahí, justo en el momento en que ese pensamiento cruzó mi mente cuando me pregunté qué vino antes, si el huevo o la gallina. Es decir, ¿es la música la que provoca que nuestro estado de ánimo se altere hacia algo que buscamos (o no)? ¿o es el estado de ánimo el que nos condiciona a la hora de elegir canciones?

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Bruce, Bruce, Bruce…

Querido Bruce:
Hace mucho que no hablamos. Tranquilo, te perdono.
Hace unos días te tuve en bucle en mi salón (y oye, que no me arrepiento, ¡fue maravilloso!), pero siento que hemos ido distanciándonos poco a poco. Será que siempre estás trabajando, tanta gira, tanto disco, tantas canciones… no sé cómo lo aguantas. Será por eso -entre otras cosas- que te llaman
The Boss.
Nuestro último encuentro, no sé si lo recordarás, fue en 2012. Anda que no ha llovido desde aquello ¿eh? Fue nuestra primera cita. Y última, para qué nos vamos a engañar. Pero para mí fue inolvidable. Te confesé que no era fan tuya desde el principio de los siglos -menudo pecado el mío el de ser sincera-, pero desde que nos presentaron has estado en mi vida. ¡Qué cosas!
La cuestión es que me he enterado de que has estado estos últimos días por Nueva York y me ha extrañado que no me avisaras. Bueno, la verdad, yo no me iba a pasar por allí y menos con la que estaba cayendo. A lo mejor tenías que habértelo pensado antes, ¡que por estas fechas siempre se cae el cielo en la ciudad de los rascacielos!
Como sea, quería aprovechar las circunstancias y aunque yo no fui una de las personas que se perdió el concierto del domingo en el Madison Square Garden (sin acritud, no te preocupes, ya me invitarás en otra ocasión), me he dado por aludida con eso de que
«you’re missing your fans» (ya lo sé tonto, yo también te echo de menos…). Así que no me ha quedado más remedio que descargarme el concierto que has colgado gratis en tu web.
Si vuelves por Madrid, ¡pégame un toque!
¡Gracias por compartir!
Nos vemos.
Besos.

Lo pensé. Sí. Si no esto, algo muy parecido. Y también pensé en twittearle un beso en la frente pero se me fue de las manos y no me salía ni el beso ni nada. Seguramente porque entré en bucle escuchando el concierto (¡qué concierto, señores!) desde que lo descargué. Y para cuando he conseguido salir de mi estado de embriaguez brucespringsteeniana, me he dado cuenta de que quedan menos de 2 horas para que los demás podáis descargarlo también.

Que ¿qué concierto? El domingo tuvo que suspender uno en el Madison Square Garden por el temporal que ha caído en la costa este de Estados Unidos y, como compensación a sus fans, ha colgado en este enlace el concierto del día 19 en Chicago. 33 canciones en directo casi casi recién salidas del horno.

  • She is the one
  • The rising
  • The river
  • Meet me in the city
  • Crush on you

¡Así hasta 33!

Estará disponible hasta las 8 p.m. hora de allí, con lo cual estará disponible en España (la península) hasta las doce de la noche. ¿A qué estáis esperando? Si pincháis en «buy show» antes de que la carroza se convierta en calabaza: Voilà!

Resulta que hay artistas que son Artistas y además lo comparten. Ya debatiremos otro día sobre las distintas formas de compartir. Hoy, corred, ¡y disfrutad del Boss! (por algo le llaman el jefe…).